

María Santísima, Madre del Salvador, caminó con Jesús todas las etapas de su existencia terrena, y aún hoy, hasta el final de los tiempos, seguirá recorriendo todas las épocas de la historia, acompañando de la mano a aquellos que se encomiendan a ella con confianza y abandono filial, reconociéndola como ejemplo luminoso y mediadora de todas las gracias. Decir Madre del Salvador es decir Madre del dolor, de la Pasión, de la Crucifixión, del camino de la Cruz. Una maternidad de calvario fue la de María, mártir de un martirio incruento, pero no menos crucificante.
La conversión implica mirar las cosas desde la perspectiva del Cielo. La conversión no es un proceso de suma, sino de sustracción: menor yo para dejar espacio a Dios. Ante todo debemos examinarnos, sondearnos. Mirar, hasta el final, en qué condiciones nos encontramos. Balance de virtudes y vicios, de fortalezas y debilidades. Estadísticas de méritos y deméritos. Y esto sin excusas, sin redondeos, sin concesiones. Una vez que esto está claro, se debe planificar la corrección. Por ejemplo, un proyecto similar, que a primera vista puede parecer obvio, casi banal, es eliminar cada año un defecto, conquistar cada año una virtud.

[El misterio de la Cruz] aunque no se pueda comprender del todo, solo se puede aceptar con gratitud y amor. Una vez aceptado, este misterio cambiará y transformará nuestro corazón y nuestra vida y nos ayudará a comprender qué es el verdadero amor según Dios y a no dejarnos engañar por todos aquellos que son los sustitutos del amor que el mundo nos presenta y que no sirven para los hombres. El verbo de Dios se encarnó y descendió del cielo para devolvernos la gracia perdida por el pecado original, y que seguimos perdiendo cada vez que cometemos los pecados actuales. Jesús habría podido llevar a cabo su obra redentora sin dolor. Ciertamente no le faltaron medios y sistemas y métodos para llegar a la meta de la salvación sin tener que recurrir al sufrimiento. Pero no. Eligió el calvario. Eligió la cruz, eligió la humillación, eligió la Pasión.
Aquí abajo no tenemos una ciudad estable, pero estamos buscando el futuro. Hemos sido elevados al estado sobrenatural, redimidos y salvados; estamos destinado a la eternidad con Dios, a la coeternidad. La muerte no debe ser considerada como el final de todo. No es el final. No es la desaparición. No es la conclusión fatal. Es el paso a la coeternidad. Si nos consideramos de paso por este mundo, si actuamos como si todo fuera transitorio, si aspiramos a las cosas de arriba, si ponemos todo en el más allá, entonces todo está ordenado, todo está en equilibrio, todo tiene sentido, todo adopta la forma de la esperanza.
Es necesario que cada uno se adapte a la comunión, es decir, cada persona debe hacer un esfuerzo diario para mejorarse a sí misma. ¿Cómo? Pues eliminando un defecto tras otro y conquistando una virtud tras otra. Aquí está el secreto. Si han pasado tantos siglos desde el cisma de Oriente y la reforma protestante, ha sido porque intentaron estudiar demasiada teología y demasiada historia, pero olvidaron hacerse santos. Todo lo demás es algo marginal o, como mucho, aportaciones y nada más.

La tristeza es la mirada vuelta hacia uno mismo; la alegría es la mirada vuelta hacia Dios. No yo, sino Dios. No el amor propio, sino la gloria de Dios.
Si en vida nos diéramos cuenta del valor infinito de una sola misa para la vida eterna, las iglesias estarían tan llenas que ya no sería posible entrar.
El purgatorio consiste en limpiar bien nuestra ropa, hasta la última mancha. Se entra en la coeternidad con el vestido blanco.
Si Francisco [Marto], [pastorcito de Fátima hoy canonizado], que era tan valiente, tan bueno y tan sencillo, tuvo que rezar tantos rosarios para ir al cielo, ¿cómo puedo merecerlo yo también, que comparado con él soy tan impío? [nota: san Carlo Acutis hizo la promesa a la Virgen de rezar el Rosario completo cotidianamente y la cumplió hasta el final de sus días].
Después de la sagrada Eucaristía, el santo rosario es el arma más poderosa para combatir al diablo y la escalera más corta para subir al cielo.
Debemos volver al significado íntimo de este sacramento. El bautismo cancela la culpa heredada de nuestros antepasados Adán y Eva, causada pro el pecado de desobediencia a Dios, también conocido como pecado original, que ha contagiado y sigue contagiando a toda la humanidad, pero no cura aquellas heridas que este pecado ha dejado y que continuamente nos inclinan al mal. Además, este sacramento es la puerta que nos permitirá acceder a las demás, que son los instrumentos dispuestos por la Santísima Trinidad para darnos la gracia y así poder sanar completamente de esta herida, se convierte automáticamente en la puerta que nos permite acceder a la salvación.
¿Por qué los hombres se preocupan tanto por la belleza de su cuerpo y no se preocupan por la belleza del alma? A fin de cuentas todo pasa… lo que verdaderamente nos hará hermosos a los ojos de Dios solo será la manera en que lo hayamos amado y cómo hayamos amado a nuestros hermano.
Estar siempre unido a Jesús, este es mi programa de vida [tenía siete años cuando hizo la primera comunión y escribió esto].Nuestra meta debe ser el infinito, no lo finito.


Subir en el sentido claro y preciso de proponer lo de arriba como programa diario, como proyecto de 24 horas, como plan de vida. Subir es colocarse arriba, en lo alto; es perfeccionarse para lo alto; es hacerse apto para lo alto; es perfeccionarse a lo alto; subir junto a Aquel que está en lo alto. En el aspecto místico: es la sublimación de la existencia dirigida al que está arriba.
El globo aerostático, para subir a lo más alto, necesita soltar lastre, así como el alma para subir al cielo necesita soltar esos pequeños lastres que son los pecados veniales. Si por casualidad hay un pecado mortal, el alma cae al suelo y la confesión es como el fuego que hace subir el globo al cielo. ES necesario confesarse a menudo, porque el alma es muy compleja.
Si la gente comprendiera de verdad la belleza de estar en gracia de Dios, respetando sus mandamientos, haría todo lo posible para no cometer pecados graves y esforzaría al máximo para ayudar a los que viven lejos de Dios.
El único obstáculo para una buena confesión es el “yo”. Al confesar nuestra miseria derribaremos el “yo”; entonces el espejo de nuestra alma se volverá puro, sin sombras, y Dios, al no encontrar en esto obstáculo alguno, se mirará en él y reflejará su imagen.
[Del testimonio de Rajesh, empleado de la familia Acutis que se convirtió gracias al apostolado de Carlo]: “Una vez me habló de la importancia de la devoción a la práctica de los primeros viernes de mes al Sagrado Corazón de Jesús y los primeros cinco primeros sábados de mes al Corazón Inmaculado de María. Decía que el Corazón de Jesús y el Corazón de María están indisolublemente unidos, y que cuando comulgas también estás en contacto directo con Nuestra Señora y con los santos del paraíso”.
“No prestaba atención a las modas y era muy sobrio en el vestir. Siempre trataba de mantener un perfil bajo”. (Del testimonio de Antonia Salzano) Acutis, madre de Carlo]:
[Del testimonio de Antonia Salzano Acutis, madre de Carlo]: “aunque murió tan joven, [Carlo] frecuentó la escuela de las “ofensas”, cuando, por ejemplo, sus compañeros se burlaban de él por ir a misa o por su forma de vestir que no estaba a la moda”.
¿Quiénes son los pobres de espíritu? Son los que tienen un alma pobre. ¿Pero qué significa tener un alma pobre? Significa vivir el desapego desde abajo. No es tanto un desprecio por las cosas, que son criaturas de Dios, cuanto ser superior a ellas, saber controlarlas, no estar enganchado a ellas, no estar sujeto a sus iniciativas. Espíritu pobre es el temperamento o el carácter de las personas que viven orientadas a lo alto, a lo de arriba. Lo de arriba es suyo, ya que lo de abajo no les afecta en nada. Los pobres de espíritu no son tacaños, no son codiciosos, no tienen hambre, no AMAN el bienestar por encima de todo. El adjetivo “pobres” no hace referencia a personas de último rango o de malas cualidades, sino a una estirpe superior. Superior en los sentimientos, en el aprecio en el deseo de más y mejor. El reino de los cielos es lo que está arriba.
¿De qué le sirve al hombre ganar mil batallas si luego es incapaz de ganarse a sí mismo con sus propias pasiones corruptas?
Enseñanzas de San Carlo Acutis a sus catequizandos de primera comunión
San Carlo enseñó todo esto con el ejemplo, poniéndolo en práctica escrupulosamente.

“Nunca le oí decir una mala palabra”. (Del testimonio de la Hna. Miranda Moltredo, directora de la escuela primaria dónde estudió Carlo)
Cada minuto que pasa es un minuto menos que tenemos disponible para santificarnos.
La verdadera originalidad consiste en volver al origen que es Dios.
“Recuerdo que tenía amigos que iban a la discoteca por las tardes. En varias ocasiones lo habían invitado a ir con ellos, pero Carlo odiaba las discotecas, había recibido al respecto señales muy fuertes en las que su ángel de la guarda le advertía sobre el peligro de esos lugares”. (Del testimonio de Antonia Salzano Acutis, madre de Carlo).
“Carlo no estaba contento cuando le preguntaban “¿tienes novia?”. Estaba convencido de que era demasiado pronto, en la época de la escuela secundaria, para empezar a pensar en esas cosas. Por el contrario, entre sus amigos había muchos que vivían a destiempo una vida sentimental que les había privado de esa pureza y frescura que debería caracterizar a los jóvenes de esa edad. En este sentido, le gustaba mucho [a Carlo] citar el ejemplo de santa María Goretti. En este tema, también mi madre [abuela de Carlo] estaba convencida de que la suya era una pureza extraordinaria, diría que casi heroica”. (Del testimonio de Antonia Salzano Acutis, madre de Carlo).
“Si se emitían anuncios ambiguos o de carácter sexual en la televisión, se tapaba os ojos con la mano”.(Del testimonio de Antonia Salzano Acutis, madre de Carlo).
“El padre Ilio, su director espiritual, fue testigo de las convicciones de Carlos respecto a los valores de la vida y de la moral. Me contó que una vez se entristeció mucho porque algunos de sus compañeros de colegio se habían mostrado a favor del aborto, la masturbación y las relaciones prematrimoniales. Carlo había expresado su opinión opuesta y le contó que había encontrado mucha extrañeza e intransigencia por parte de sus amigos”. (Del testimonio de Antonia Salzano Acutis, madre de Carlo)
“Aunque le gustaban los videojuegos, se marcó un tiempo de uso que no debía exceder una hora por semana. Mi hijo siempre quiso mantener una libertad interior con respecto a esos medios, incluidos los ordenadores. (Del testimonio de Antonia Salzano Acutis, madre de Carlo)
“Poco después de la muerte de Carlo, la comisión histórica de su causa de beatificación analizó todo el histórico de su ordenador personal, que se había detenido un día antes de su hospitalización. No encontraron que hubiera entrado en ninguna web inapropiada: la mayoría de las webs que frecuentaba se referían a cuestiones de la fe.”(Del testimonio de Antonia Salzano Acutis, madre de Carlo).
“Decía que su ángel de la guarda le había dicho que a través de la pornografía y los pecados de impureza el diablo se lleva muchas almas al infierno”.(Del testimonio de Antonia Salzano Acutis, madre de Carlo).
El mundo está hecho de orgullo. El mundo se caracteriza por el orgullo. Porque, si fuéramos verdaderamente humildes, el Señor se inclinaría ante nosotros y nos concedería las gracias. Porque toda gracia no concedida es un acto de soberbia realizado. Y una gracia concedida es un acto de humildad realizado.
“Antes de Carlo nunca había conocido un niño capaz de sorprenderse con la belleza de una puesta de sol, o la majestuosidad de un paisaje de montaña”.(Del testimonio de Antonia Salzano Acutis, madre de Carlo).

“Carlos quedó muy impresionado al escuchar las historias que nos contó una de las monjas que custodiaban la casa museo, sobre la relación que se estableció entre Gemma y su ángel de la guarda. También quedó muy impresionado por la devoción a los ángeles que tenía san Pío de Pietrelcina. [Al visitar el monte Gargano, cercano a San Giovanni Rotondo] quedó muy impresionado por ese lugar sagrado y desde ese momento se acostumbró a recitar, cuando estaba de vacaciones, la Corona angélica del arcángel san Miguel, dedicada a los nueve coros de los ángeles”.(Del testimonio de Antonia Salzano Acutis, madre de Carlo).
“Carlos aprendió a acudir al ángel de la guarda para que le ayudara a superar sus principales defectos. Decía que los ángeles de la guarda no entran en lugares donde se cultiva regularmente el pecado, como ciertas discotecas. (Del testimonio de Antonia Salzano Acutis, madre de Carlo).
“Carlo decía que, durante los exorcismos, el diablo canta victoria por los abortos, la pornografía, la inmoralidad, las traiciones familiares y todas las prácticas de la nueva era que se están extendiendo por el mundo, porque reemplazan arbitrariamente los mandamientos de Dios y las enseñanzas de Jesús que encontramos en el Evangelio”.(Del testimonio de Antonia Salzano Acutis, madre de Carlo).

Cada que vez que nos dirigimos a la madre de Dios, nos ponemos en contacto directo e inmediato con el cielo. Casi, casi entramos dentro. Al llamarla “llena eres de gracia”, invocándola así, damos testimonio de nuestra confianza filial. Nosotros así lo creemos. Esperamos que sea la dispensadora de todos los bienes, de todas las gracias. Le decimos: ruega por nosotros. Es decir, la invitamos a que haga uso de su estatus, a que venga a nuestro encuentro. Nos dirigimos a ella conociendo su omnipontentia supplex (omnipotencia suplicante). Su intercesión es segura. Su intervención es obvia. Su oración es infalible. El género humano, en María, ha sido elevado a la dignidad sobrenatural.
[Del testimonio de Antonia Salzano Acutis, madre de Carlo]: “El último viaje que hicimos con Carlo fue en 2006 a Fátima y España. Carlo había recibido muchas señales de los pastorcitos de Fátima. También había soñado con Francisco pidiéndole que reparara y ofreciera sacrificios para que la gente amara y honrara más la eucaristía. Pocos días después de la muerte de sor Lucía en 2005, Carlo soñó con ella mientras le decía que, con la práctica de los primeros sábados, los destinos del mundo podrían cambiar. En otra ocasión, cuando tenía ocho años, había visto a Nuestra Señora de Fátima, que durante una procesión en la iglesia se detuvo frente a él, le dio su corazón y lo colocó en su pecho. Le dijo que se consagrara a su Inmaculado Corazón y al Sagrado Corazón”.
Carlo decía que las apariciones de Fátima fueron una catequesis de 360 grados. (Del testimonio de Antonia Salzano Acutis, madre de Carlo).
“Cuando Carlo era más pequeño, Jacinta se le apareció y le dijo que no hay palabras en la tierra para describir el horror del infierno. Precisamente por eso meditaba a menuda sore las realidades últimas, incluido el infierno y la posibilidad de acabar en él”. (Del testimonio de Antonia Salzano Acutis, madre de Carlo).(Del testimonio de Antonia Salzano Acutis, madre de Carlo).
Mamá, ¿te das cuenta de lo que significa ir al infierno, por toda la eternidad? Intenta imaginar estar en ese lugar para siempre, para siempre, para siempre… (Del testimonio de Antonia Salzano Acutis, madre de Carlo).
“Carlo hizo la consagración al Inmaculado Corazón de María muchas veces de manera solemne, pero cada día la renovaba rezando esta breve oración: «Inmaculado Corazón de María, me consagro totalmente a ti, para siempre, con todos mi seres queridos». (Del testimonio de Antonia Salzano Acutis, madre de Carlo).
Al comentar el paso del Evangelio en que Jesús promete permanecer con nosotros hasta el fin del mundo, Carlo escribió: El con vosotros significa la existencia de dos. El con significa vida juntos. El con vosotros es el tabernáculo entendido, es el tabernáculo ayudado, es el tabernáculo colaborador. Al tomar conocimiento del tabernáculo, reapropiándose del tabernáculo, administrando el tabernáculo, es cuando tiene finalmente lugar el con vosotros.
Si reflexionamos detenidamente, somos mucho, mucho más afortunados que los que vivieron junto a Jesús en Palestina hace más de 2000 años. Los apóstoles, los discípulos, la gente de aquellos tiempos podían encontrarse con él, tocarlo, hablarle, pero estaban limitados por el espacio y el tiempo. A nosotros, en cambio, nos basta con ir a la iglesia más cercana, y ya tenemos Jerusalén al lado de nuestra casa.
Las personas que vivían al lado de Jesús no podían alimentarse de su cuerpo y de su sangre como podemos hacerlo nosotros. No pudieron hacer la adoración eucarística a través de la cual Jesús nos transfigura y nos asimila cada vez más a él. Es él quien nos dijo: “sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto” (Mt 5, 48). Es él quien, oculto en la Eucaristía, nos da todo de sí mismo, su cuerpo, su sangre, su alma y su divinidad y nos ayudará a realizar nuestra santificación.
Cuantas más eucaristías recibamos, más nos asemejaremos a Jesús y ya en esta tierra esperaremos el paraíso.
Delante del sol uno se broncea, pero frente a Jesús eucaristía uno se hace santo.
“Para comprender la espiritualidad de Carlo, hay que adentrarse en el misterio eucarístico. Desde que hizo su primera comunión a la edad de siete años, Carlo comenzó a ir a misa y a hacer la adoración eucarística, antes o después de ella, todos los días”.(Del testimonio de Antonia Salzano Acutis, madre de Carlo).
“Para mi hijo, la presencia de Jesús en el sagrario era comprable a un imán muy poderoso, que en cuanto te acercas a él, atrae inevitablemente a todas aquellas almas que sinceramente lo buscan y las hace enamorarse de él”. (Del testimonio de Antonia Salzano Acutis, madre de Carlo).
“Muy importante para Carlos era la acción de gracias después de recibir la comunión. Decía que era útil recordar la palabra latina ardor, que nos recuerda que debemos tratar de despertar en nosotros sentimientos de adoración, acción de gracias, de petición, de ofrecimiento, de reparación”. (Del testimonio de Antonia Salzano Acutis, madre de Carlo).

Esta mujer, que nunca hubiera pensado en ser inmaculada, esta mujer que siempre pensó que era la sierva del Mesías, esta noble mujer del pueblo, descendiente de David, esta mujer escogida y querida por la Trinidad, supo exclamar: “He aquí la esclava del Señor” (Lc 1, 38). Sierva o esclava, es decir, disponible, completa, total, global para Dios. Esclava: sin peros. Esclava: entera, de cuerpo y alma. Esclava: en todos los aspectos. Esclava: a las órdenes sin discusión alguna. Esclava: no objeta, no discute, no interviene, no influye, pero se arrodilla, levanta las manos, vuelve la mirada y exclama “sí”.
“Carlo quedó impresionado por la gran promesa de Jesús de la perseverancia final revelada a santa Margarita María Alacoque en 1686 a cualquiera que se acercara a la comunión los primeros viernes de mes. Difundió esta práctica entre sus conocidos y trató de que participaran en la reparación. Sintió profundamente esta invitación a orar y ofrecer sacrificios por los pecadores y por aquellos que estaban lejos de la gracia divina”. (Del testimonio de Antonia Salzano Acutis, madre de Carlo).
Todos los hechos citados aquí fueron extraídos de:
Salzano Acutis, Antonia y Paolo Rodari. El secreto de Carlo Acutis: Por qué mi hijo es considerado un santo. Madrid: Editorial San Pablo, 2025.
